Antes de hablar de bandejas o víboras, hay que empezar por lo más básico: cómo coger la pala. Una buena empuñadura te permite golpear de derecha, de revés y de volea sin cambiar la mano de posición, controlar la cara de la pala y, además, proteger el brazo.
La empuñadura continental
Es la empuñadura universal del pádel. Se suele describir como «coger la pala como un martillo».
- Sujeta la pala por el cuello con la mano libre, con la cara perpendicular al suelo (de canto).
- Coloca la mano de golpeo en el mango como si le dieras la mano a alguien.
- La «V» que forman el pulgar y el índice debe quedar sobre el canto superior del mango.
- Separa ligeramente el dedo índice, como si apretaras un gatillo: da más control.
¿Por qué no cambiar de empuñadura?
En el tenis es habitual cambiar la empuñadura entre derecha y revés. En pádel el juego es tan rápido, sobre todo en la red, que no hay tiempo. La continental permite:
- Golpear de derecha y de revés con la misma posición.
- Abrir la cara de la pala para cortar la bola en bandejas y voleas.
- Reaccionar rápido en intercambios cerca de la red.
¿Cuánta fuerza hay que hacer?
Menos de la que crees. Imagina una escala del 1 al 10: en la mayoría de golpes la presión debería estar en torno a 3-4, y apretar algo más justo en el momento del impacto. Apretar la pala todo el punto cansa el antebrazo y es uno de los factores relacionados con el codo de tenista.
La altura de la mano en el mango
- Mano al final del mango: más palanca y potencia.
- Mano algo más arriba: más control y manejabilidad, útil en la red.
El grosor del mango
Si el mango es demasiado fino, apretarás más de la cuenta; si es demasiado grueso, perderás movilidad de muñeca. Se ajusta con overgrips: cada uno añade grosor. Te explicamos cómo en todo sobre el overgrip.
El cordón de seguridad
Las palas llevan un cordón en la base del mango. El reglamento lo contempla como elemento de seguridad y lo recomendable es llevarlo siempre en la muñeca: evita que la pala salga despedida y golpee a alguien si se te escapa.
Errores comunes
- Coger la pala como una sartén (cara paralela al suelo): limita el revés y la volea.
- Apretar demasiado durante todo el punto.
- Cambiar la empuñadura sin darte cuenta entre golpes.
- Jugar con el overgrip gastado y resbaladizo.